Samir Nasri, recargado

Es la joya extraviada que volvió a lucir a la vidriera. Samir Nasri, volante francés de 31 años, volvió al fútbol, y al fútbol grande.

Tras un año y medio alejado de las canchas por un confuso caso de doping, Manuel Pellegrini, entrenador del West Ham, no dudó en sumar al jugador al que dirigió y ganó la Premier League en Manchester City años atrás. Y mal no parece haber elegido el Ingeniero. Nasri volví como si nunca se hubiera ido, dejando en claro que conoce Londres como Sherlock Holmes. De pasado en Arsenal, el talentoso enlace ahora tira paredes con Aurnativoc y Felipe Anderson y los hinchas del West Ham parecen estar viviendo un sueño. Su equipo dominó al Arsenal. Porque Nasri no olvidó que en esa misma ciudad jugó semifinales de Champions League a nivel superlativo contra el Barcelona, en los Gunners. Y años después, así volvió a jugar, esta vez ante los de camiseta roja. Dejando que la pelota se vaya afuera a veces para ganar tiempo cuando para tomar aire, palmeando a un nuevo compañero más joven e inexperto, sonriendo aún cuando el arbitro le cobró un dudoso foul. El francesito, se ve, está disfrutando su vuelta a las primeras planas. Y su equipo lo ayuda, porque si bien descansa detrás de un nueve algo displicente, tiene dos flechas a su lado como Antonio y Anderson que le generan opciones constantes en esa búsqueda constante que el fútbol bien jugado exige. Y este Nasri versión 2019 lleva el mismo ADN de siempre, que parece prohíbirle levantar la pelota al pasarla, y que genera la duda de si las burbujas en el Estadio Olímpico de Londres están por los Hammers o por el arribo del mago francés, recargado como Londres lo conoció.

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