El mundo quiere saber, Adam
Adam Johnson salió de la cárcel hace casi un mes. Estuvo tres años adentro. Y hoy es un hombre libre. Pero libre a medias, porque si bien recuperó la libertad aún no está haciendo lo que mejor sabe y más le gusta hacer, que es jugar al fútbol. El mundo del mismo se pregunta, qué será del fúturo de este pedazo de jugador, si volverá al ruedo como protagonista o si lo hará desde otro lado. Díficilmente vuelva a jugar en Inglaterra, algo que el mismo jugador ha remarcado, y si vuelve lo más probable es que lo haga en la liga turca o china o hindú. Es dificil entender como si un jugador estuve preso tres años y pagó por su error, no se le permitiría volver a su oficio. Es decir, para qué sirve el castigo entonces? Johnson era un jugador que mucha gente admiraba y con características difíciles de encontrar: zurdo, se movía con comodidad por derecha y tenía gambeta para ambos lados. El mundo del fútbol sigue esperando que le levanten la barrera y le den luz verde a esa gambeta endiablada, antigua, más cómoda cerca de la raya de cal que de los tapones voluminosos de volantes centrales aguerridos y torpes.
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