Everton 1 - Arsenal 0 (cada vez más cerca)


Una vez más, Goodison Park recibió a un gigante y le soltó las manos sin ningún falsa sonrisa. Gracias por venir, buena suerte y hasta luego. Así fue que el Arsenal, que se codeaba con el tercer puesto, se tomó el último tren a Londres seco, con los bolsillos vacíos. Ni el viento, ni la neblina, ni el frío de Liverpool le nublaron las ideas.  Fueron el orden, la disciplina y un grupo de jugadores del Everton que conjugó a la perfección la mezcla entre talento y sacrificio que doblegaron al Arsenal. Porque Marco Silva encontró el equipo. Dio vueltas vueltas, probó, armó y desarmó el rompecabezas, y al final parece haber encontrado el equilibrio. Dos brasileros bien abiertos en el medio, un 9 veloz y sacrificado para lo que haya que hacer, y así la bandera azul vuelve a flamear. Porque el 1-0 fue poco en base a lo que pasó en cancha. Si bien no debe de haber sido poco para Phil Jagielka, capitán Toffee, quien jugó por un tardío resfrió de Michael Keane y después de dos años se reencontró con el grito sagrado. Y las expectativas de lograr el objetivo del séptimo puesto siguen sobre rieles para, como ese último tren a Londres que viaja en silencio, porque la alegría quedó en la ciudad de los Beatles, donde suena For you Blue.

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