Ocampos, un caballo en el verde cesped


El futuro llegó, hace rato. Lucas Ocampos también llegó a la Selección, y para quedarse. Sí, el ex volante de River dejó en claro con sus actuaciones en la mayor (su debut en la albiceleste, de paso) que puede ser cosa seria para Scaloni. Que los Di María, Tucu Pereyra, Coco Lamela, Angel Correa y cual otro volante externo pretenda ser citado a la Selección tienen un nuevo competidor en carrera. Un jugador que en 90 minutos en dos partidos (ante Alemania y Ecuador) no sólo hizo dos goles. El actual volante/delantero del Sevilla mostró lo que en sus adolescentes inicios en River insinuaba: que ir al espacio a buscar un pase largo es una de las funciones que mejor le calzan, una de las que con más naturalidad busca. Claro, si a eso se le agrega el largo tranco del quilmeño, su desequilibrio para dentro y para afuera y la potencia con la que encara, se entiende a la perfección el reciente salto del jugador del Olympique Marsella de la Ligue 1 de Francia al Sevilla español. Ocampos tiene 25 años recién y caracterìsticas que la selección de Scaloni no parecía tener en los últimos tiempos. Además del gol, esa constante búsqueda de los espacios, ese jugar sin la pelota, donde supera por capacidad atlética a cuanto defensor se le cruce, es un motivo de esperanza para la albiceleste. Y si nos permitimos fantasear un poco, podríamos decir que hay algo de Cristiano Ronaldo en Ocampos. Es que, salvando las lógicas distancias, el tipo es luego, habilidoso, tiene una gran zancada y juega tirado contra la raya, sí, pero lo que lo asemeja realmente al portugués es que tiene mucha llegada al arco contrario. Todo esto permitirá imaginarse a Lionel Scaloni contento, porque en el próximo amistoso de las Américas contra Brasil (14 de noviembre) Messi podrá tener un socio distinto, por tendencias únicas y calidad individual, y la Argentina más posibilidades de potenciarse de cara al futuro. El futuro que llegó hace rato.

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