El wing y sus posibilidades
Jugar por afuera lleva a la necesidad de ser un jugador más táctico, a jugar mucho más sin la pelota en los pies. A correr en búsqueda de los espacios vacíos a buscar pases a espaldas de los defensores por ejemplo. Inevitablemente, en ese juego repentino, la posibilidad de chocar más con el rival está mucho más latente y presente. Los encontronazos con rivales se dan de manera casi constante. Porque el uno contra uno es casi el ABC cuando por afuera se juega. Entonces, la concentración es fundamental. Para defender y para atacar también. Más que en otros puestos. Jugar por afuera es un poco jugar al solitario. Ser casi un espectador. Por eso la concentración es fundamental. Tanto para defender como para atacar. Y ella depende de la confianza. Que, cuanto más alta está, le permite al jugador concentrarse más. Pero el mismo, para estar concentrado, primero debe creer en el potencial de su equipo, en la idea de juego, para ser obediente, que es lo que todo sistema eficaz de juego necesita de sus componentes. Sino se desentiende de la disciplina que las tareas defensivas le exigen. Los estímulos deben nacer de adentro. Están relacionados al afuera, pero la chispa que enciende el motor del jugador proviene de la convicción de que realizará su tarea con eficacia. Entonces, ubicar a un jugador bajo pegado a la raya en la parte creativa suena como a incomodarlo. El bajo seguro tenga mayor ductilidad que el alto con la pelota y por ende asoma como un jugador mas idóneo para el centro del campo para explotar más sus virtudes.
Aclaración, podría suceder esto siempre que las velocidades de los jugadores sean estándar, medias, normales. Porque si aparece un velocista de metro sesenta y seis porqué no ponerlo pegado a la raya. Pero sería algo excepcional. Mismo si aparece un lungo con nula explosión: verlo de carrilero sería liquidarlo.
También, el jugar por afuera permite pensar mucho más el partido, casi como si el que allí juega fuera un espectador más o menos, el director técnico de turno. No por nada al espectador del wing sólo metros los separan. Y esto sucede por el simple hecho de que suele ser el jugador que menos continua participación tiene la acción. ¿Un actor de reparto? No, un actor que de pronto parte el arco.
Aclaración, podría suceder esto siempre que las velocidades de los jugadores sean estándar, medias, normales. Porque si aparece un velocista de metro sesenta y seis porqué no ponerlo pegado a la raya. Pero sería algo excepcional. Mismo si aparece un lungo con nula explosión: verlo de carrilero sería liquidarlo.
También, el jugar por afuera permite pensar mucho más el partido, casi como si el que allí juega fuera un espectador más o menos, el director técnico de turno. No por nada al espectador del wing sólo metros los separan. Y esto sucede por el simple hecho de que suele ser el jugador que menos continua participación tiene la acción. ¿Un actor de reparto? No, un actor que de pronto parte el arco.
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