Para no saCarlo...

 Lenta y finalmente, el tiempo parece estarle acomodando las ideas a Carleto Ancelotti respecto a su Everton. Empezó a toda máquina en septiembre la actual temporada con una formación, hilvanando victoria tras victoria. Luego mutó, forzado por factores diversos, la misma, y el rendimiento decayó sensiblemente. En el camino, cuando las piedras de los resultados eran incesantes, siguió buscando mediante distintas variantes. Y, cosa de brujas, encontró el mejor aceite para el andar de su maquinaria azul por el averío de su capitán. Si, Lucas Digne, lateral izquierdo, contrajo una lesión de gravedad en un entrenamiento y Ancelotti se la jugó por alguien que nunca había ocupado la posición: el nuevito Ben Godfrey, talento inglés precoz de 22 años, diestro, con escasísimos minutos en la escuadra Toffee. Y de ahí en adelante fue todo, o casi, para bien. Porque si bien el Everton perdía la zurda pincelada del lateral francés convertido en el mayor asistidor del Everton en Premier desde hacía muchos años, alternándolo por alguien cuyo puesto original era el de central, las aptitudes de Godfrey para cumplir fueron una grata sorpresa. Para Ancelotti y las aspiraciones del Everton. El ex Norwich City, capitán de la sub-23 inglesa, se convirtió en eslabón esencial de una formación que hizo de la defensa su  principal fortaleza. Y así se devoró a varios gigantes (Arsenal, Chelsea, Leicester) y trepa sin cesar en una Premier que luce más pareja que nunca. Godfrey destacó en un puesto que no es el suyo por una concentración permanente en lo que debe hacer, por su velocidad, energía, altura para ganar duelos aéreos y una personalidad para ir siempre por más que refleja que la capitanía en su selección no es simple azar. Sin embargo, la vuelta de Digne llegaría en algún momento y fue antes de lo esperado. Por lo cual a Ancelotti se le presentaba un dilema. Teniendo en cuenta lo fundamental que era Digne para su paladar futbolístico y el fantástico andar de Godfrey revolucionando un puesto ajeno y mejorando el andar del equipo, la duda quedaba sembradísima. Y la decisión tuvo que ser tomada en un abrir y cerrar de ojos, ya que la recuperación récord de Digne acortó los tiempos a la mitad de lo esperado. Al principio, Ancelotti mantuvo la última línea de cuatro centrales y ubicó a Digne como volante por izquierda, algo extraño para el jugador pero no para el entrenador. Sin embargo, luego de notar que la ecuación no le cerraba al equipo, devolvió a Digne a su puesto original y a Godfrey al banco de suplentes. En un juego donde no hay verdad absoluta alguna, no era una incoherencia total la decisión de Carlo pero sí una apuesta de riesgo, al menos. Claro, el tano no quería desarmar la predilecta dupla central de Mina y Keane y por eso de alguna manera Godfrey pagaba los platos rotos. Pero la cara derrota ante el nauseabundo Newcastle en Goodison Park, con Digne y Coleman de laterales y Mina y Keane de centrales, pegó duro Los hinchas mostraron en las redes sociales un desencanto y malestar absoluto con la decisión de Ancelotti, que luego entendió que las cuentas debían volver a cerrar con el pibe involucrado de lleno. Nada de actor de reparto. Y tomó ahí la valiente decisión que exigía la diaria: sacrificar a Keane o Mina por Godfrey y renovarle el crédito ganado al gurrumín probándolo en su verdadero puesto: de central. Mina y Keane tendrán más años y partidos en el lomo que Godgrey, pero mucha menos velocidad y atrevimiento que el mismo. Con Holgate (otro central devenido lateral) de lateral derecho, Mina y Godfrey de centrales y Digne por la izquierda, la mexcla de tener más juego y mantener una última línea ruda y veloz parecía una opción más que tentadora. Y ante el Leeds todo eso volvió a traducirse en resultados positivos. Sí, apenas tres días después de la paupérrima derrota ante las Urracas del Newcastle los dirigidos por Ancelotti dieron una notable muestra de carácter en casa del enérgico y complicado equipo de Marcelo Bielsa. Y mostraron que, más que nunca, los cambios, la valentía de Ancelotti y un tal Godfrey mantienen al Everton más expectante que nunca en una loca Premier League.


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