Una cacatúa suelta en Londres

Llegó a la capital nomás. El solito se lo ganó todo. Cerró una etapa en la que todo lo dio y cosechó el bien más preciado: el cariño de toda la gente que lo vio cuatro años vestir la camiseta azul del Everton. Siempre caracterizado por la lucha, la humildad y ese espiritú de superación constante inigualable, Richarlison vestirá a partir de esta temporada la camiseta del Tottenham de Londres. Compañero de Harry Kane, del coreano Son, del sueco Kulisewsky, y muchas más figuras, el Tottenham tiene un poderío ofensivo temible y está apto para pelearle a los más grandes de la Premier, a cara de perro. En Everton lamentan su partida, si bien los millones pos venta han sanado parcialemente la tesorería del club, pero la realidad es que el club nunca estuvo a su altura, y aún así, el brasileño jamás negoció el esfuerzo, el compromiso y ese inagotable espíritu de lucha y libertad que forjaron su carácter en su Brasil natal en su dura infancia, donde vendía chupetines en la calle. Richarlison dejó Merseyside sin ninguna medalla colgada del pecho, pero con la certeza de haberse erigido como el jugador más valioso del club en la última década y de haberlo salvado de un estrepitoso y catastrófico descenso. Por eso el hombre se marchó, aún sin colgarse medalla alguna, como un verdadero campeón. El golpe más duro lo recibieron los hinchas toffees, como un cachetazo a un boxeador noqueado que empezaba a levantarse recién. Sin embargo, el culpable de fondo, cuándo no, es la dirigencia. Richarlison se marcha siendo el jugador ejemplo del Everton, y ahora deberá convertirse en uno más en un equipo plagado de estrellas. ¿Riesgosa apuesta a meses de la cita mundialista de Qatar? Para nada: el Tottenham jugará alrededor de veinte partidos entre Premier, Champions y Copa inglesa antes del Mundial y la Cacatúa tendrá minutos de sobra para mostrar que llegó a un grande por merecimientos de sobra. Algunos hinchas del Everton preferían ver a su jugador estrella cambiar de país de ser vendido, pero la elección de quedarse en la mejor liga del mundo es la mejor para un jugador que anhela llegar a la cúspide. Richarlison la luchó desde que llegó a Inglaterra en 2017 y se cansará de hacer goles y regalar alegrías a los Spurs. Seguramente podrá explotar mucho más todo su lado creativo ahora ya que las labores defensivas serán menores que estando en Everton. Esto, claro, aclarando que el campeón olímpico de Brasil tiene una innata voluntad de ayudar al equipo en todo momento. Cuti Romero ya lo recibió con una sonrisa pícara en la pretemporada del Tottenham en Korea: sabe que Richarlison es cosa seria. Conte, DT del Tottenham, ya tiene motivos para festejar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Everton, a punto caramelo para Grealish

Brian Harman, cazador de gloria

Las palabras del Ogro Fabbiani