Bautismo dorado

¿Fue Super Man? Podría haber sido, pero no. Clark Kent sigue descansando en las ficciones de las historietas de Hollywood. Sin embargo, Wyndham Clark, golfista de Denver, se disfrazó de superhéroe en las tierras de Hollywood y se quedó con el US Open 2023. En Los Angeles Country Club, el jugador de 29 años ganó el primer Mayor de su carrera, así es: un US Open en el que derrotó a Rory McIlroy y Scottie Scheffler en la vuelta final. Inmenso Lo del Superman de Denver hay que destacarlo de principio a fin. Porque si bien el último día mostró un temperamento formidable poco acorde al ranking con el que había llegado al Open, desde el jueves dejó en claro que sus intenciones eran más que sólo pasar el corte por primera vez en su carrera en un US Open. Así fue que firmó una tarjeta de 64 ese día, segunda mejor detrás de la de Ricky Fowler con 62. La cita, vale aclarar, era mayúscula porque además de McIlroy, Ricky Fowler y Scheffler, entre otros, el US Open mezcló a las estrellas del PGA con las del excéntrico LIV Golf: Cameron Smith, campeón del Open 2022, terminó en la cuarta ubicación, por ejemplo. Pero fue Clark quién brilló más que nadie en la cancha que linda con las megamansiones de los actores de Hollywood en la costa oeste americana. Y ese podría ser el consuelo que Rory McIlroy, de los mejores golfistas de la última década, podría encontrar para explicarse porqué no llegó a quedarse con el Open ante un rival de menor jerarquía, una interesante oportunidad. Porque en los papeles, lo logrado el domingo por Clark fue inimaginable: soportar la presión de McIlroy y Scottie Scheffler en la primera vez que pasaba el corte clasificatorio. Lo concretó es que lo hizo, y cómo. Porque más allá de ser el primer jugador en terminar los 9 hoyos finales sobre par (+1) desde 2013, la firmeza con la que Clark acertó fairways y greens y embocó putts en los momentos más álgidos hablan de un jugador con una templanza y fortaleza mental listo para ir por más. Difícil saber si Clark, que 10 años atrás estuvo cerca de abandonar el golf tras la muerte de su madre, haya terminado de convencerse de que tenía nivel para competir en el Open cuando en mayo ganó en Wells Fargo su primer torneo del PGA. En lo que sí habría unanimidad es que el nacido en Denver estuvo a la altura de Rory bombardeando los fairways con el drive y además estuvo más fino en el juego corto, ventaja sustancial para imponerse. Más allá de dos bogeys en los hoyos finales que hicieron creer en una posible hazaña de Rory, el posterior campeón se recuperó rápido con pares en los dos hoyos finales. Jerárquico. La sensación que dejó el Open es que Rory, quien terminó en el podio junto a Scheffler detrás de Clark, mejoró bastante respecto de sus últimas presentaciones, lo cual hace creer que está cada vez más cerca de volver a ganar un Mayor. Sí, pudo haber hecho algo mejor en la vuelta final, porque estuvo frío con el putt (casi nunca bajó los dos putts), pero jugó en un nivel similar al de Scheffler. Un golf prolijo y competitivo hasta el final, excluyendo los destellos y dosis de suerte que todo campeón suele necesitar. Sin embargo, la principal causa de todo fue el altísimo nivel y la personalidad arrolladora de Wyndham Clark para sobrellevar los nervios de un liderazgo inesperado y quedarse con la gloria eterna. El nuevo héroe del US Open no es ninguna ficción de Hollywood. En la ciudad de las estrellas, Wyndham Clark brilló más que nadie y se coronó merecido campeón.

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