La paciencia de la Araña

Julián Alvarez quedó en la historia grande del fútbol: el sábado, tras ganar la primer Champios con el Manchester City en Istambul, se convirtió en el primer jugador argentino en lograr el codiciado triplete del fútbol inglés. La triple corona. Liga, copa local y Champions League en una misma temporada. Sin llegar a jugar contra el Inter (al igual que contra el United una semana atrás en Wembley) el hijo pródigo de Nuñez gestó una temporada de ensueño en su debut en el fútbol europeo tras ganar el Mundial de Qatar. Ahora, a días de sumarse a los amistosos de la Selección ante Australia e Indonesia en Oriente, saboreando los logros obtenidos en alguna playa paradisíaca del planeta, piensa y reflexiona sobre su futuro. ¿Lejos o en la mismísima Manchester? Julián Alvarez es el suplente perfecto, el hijo menor ideal: joven, campeón mundial ya, ídolo en su club de origen, responsable, paciente, centrado, inteligente, políticamente correcto, buen compañero, ajeno a los conflictos, y, lo más codiciado, rendidor y eficaz como pocos. ¿Podría existir jugador más idóneo para cubrirle las espaldas a Erling Haaland? Del lado de Julián, el operativo seducción para seguir siendo parte del mejor equipo del mundo es muy tentador: lo entrena el mejor DT de la historia del fútbol (a esta altura…), seguiría aprendiendo día a día jugando al lado de los mejores de la mejor liga del mundo, sabe que, salvo excepciones, su equipo llegará más lejos que la mayoría en cual competencia encare, además de asegurarse varios ceros en su cuenta bancaria año tras año. Básicamente, se trata de un entorno casi ideal para seguir creciendo como jugador y persona siendo que Alvarez tiene sólo 23 años. Por eso, cuando la inescrutable realidad indica que el mitad extraterrestre mitad humano Haaland será el 9 del City por los próximos años con plena seguridad, las alarmas sobre el futuro de la Araña se encienden en los fanáticos arácnidos. Claro, porque tras verlo triunfar en River y siendo figura desde atrás de la Scaloneta en Qatar, la imagen de Julián como 9 titular y goleador del City era la próxima para los ojos de cualquier futbolero. El PasquinDeportivo percibe lo mismo en la calle y en los medios masivos de comunicación: la sensación generalizada es que Alvarez merece más minutos de juego. Argumentos como que en los partidos más importantes del año se quedó sin jugar inclinan la balanza en contra de la continuidad de Julián en el City. Sin embargo, Alvarez prefiere mantenerse en silencio, descansando, inmune a los reclamos y exigencias populares en torno a su figura. ¿Con el mundo a sus pies, para qué alejarse tan rápido de los mejores maestros?

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