Y fue un tigre japonés

Silencioso, metódico y disciplinado. Así erigió su epopeya el tigre japonés. La hazaña que sucumbió a la tierra de las estrellas. Hollywood vio una vez más levantar una copa a Hideki Matsuyama. De silbar bajito a hacerlo cada vez con más ímpetu, el nipón apareció como un terremoto el día que en el Riviera se esperaban tormentas y se adueño de la gloria. Y así se quedó con el Genesis Invitational del Riviera Golf Course de Los Angeles donde todos esperaban por Tiger en su ansiada vuelta oficial al circuito. La victoria del japonés Matsuyama, su novena en el PGA, fue la mejor demostración de que en el golf lo más importante no es cómo se empieza, sino cómo se termina. El triunfo de la resiliencia, el enfoque y el optimismo en un deporte maratónico, en el que la línea final de llegada no se ve por más de 3 horas y en el que no adelantarse al siguiente golpe es la acción más preciada que puede tener un golfista. Ya sin la presencia de Tiger, que debió abandonar tras el tiro de salida en el hoyo 7 el viernes por un cuadro gripal, Matsuyama empezó la cuarta jornada fuera del lote de los candidatos, a 7 golpes de List, dueño de la vanguardia en soledad. Por su lado, Tiger había alternado birdies y bogeys por igual el poco tiempo que estuvo en el torneo, por lo cual parecía difícil verlo pasar el corte. Aunque el que sí lo hizo y con creces fue Will Zalatoris, de vuelta al circuito tras una ausencia de varios meses por una espinosa lesión de espalda, también estaba por encima del japonés de 31 años y llegó a estar cerca de quedarse con todo, demostrando que su vuelta al circuito al parecer sí es en serio. Al igual que Matsuyama, que en silencio marcó la vuelta más baja del fin de semana con 62 golpes de todos los colores: birdies (el domingo hizo tres veces tres seguidos), metiendo de afuera, metiendo putts de lejos, casi metiendo un águila en el hoyo 10. Y no tan lejos de hacer un hoyo en 1 en algún par 3 también. Como si haberlo visto a Tiger lo hubiera inspirado, el japonés fue la gran estrella del fin de semana. Sí, el PGA en teoría ha ido perdiendo calidad en su competencia tras la más reciente partida de Jon Rham al LIVGolf por lo cual las puertas del éxito podrían verse más accesibles que en tiempos pasados. Sin embargo, eso no quita que lo realizado por Matsuyama haya estado al nivel de los mejores de los mejores. Su victoria, de igual manera, se basó en el principio que rige el golf desde su creación: tiro a tiro, paso a paso, sin nunca adelantarse al presente en ningún momento. Así, estuvo a un golpe de realizar la marca más baja en la historia de la cancha en un torneo oficial del PGA. Y así se coronó por novena vez en el PGA Tour, el mejor presente que pudo haberse hecho. El Tiger menos pensado, el tigre japonés.

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