El fútbol de la triple frontera
Debut a pedir de la gente. De los 40000 almas argentinas que coparon Atlanta. 2 a 0 a Canada y el Campeón del Mundo inauguró la Copa América.Un campeon del mundo que sigue fiel a su propuesta, la de jugar e intentar jugar cualquiera sea el rival y las circunstancias. Por momentos, quizás parezca asumir ciertos riesgos innecesarios al hacerlo. Pero los resultados están a la vista y la ilusión en marcha. La Scaloneta gusta y gana por cantidad de variantes, porque sus jugadores están es estado de gracia y porque todos sus jugadores llevan el ADN de jugador total, aquel que conoce todas las posiciones de la cancha. Una de las tantas virtudes que Scaloni inculcó en sus dirigidos es que los intérpretes que elije tienen la inteligencia necesaria para entender por donde resolver cada jugada en cada circunstancia. Todos parecen saber que hacer en cada momento. Cuándo ejecutar sin titubear o cuándo regodearse con algún pase para atrás, por ejemplo. Y eso se nota con mayor claridad cuando quienes ejecutan esos movimientos tan delicados son los defensores centrales, tanto mas fácilmente vinculados a la fuerza y la violencia que a las sutilezas. Y por eso Argentina empieza a sacar ventaja desde el vestuario. No sólo porque tiene a Messi, el mejor de la historia, o un mediocampo donde podria haber hasta siete titulares por la competencia que hay con los suplentes, dada la riqueza y abundancia de nombres. La sinfonía de la Scaloneta empieza desde el arco, donde Dibu Martinez, Cuti Romero y Lisandro Martinez juegan con los pies a uno o dos toques con el criterio de un volante central experimentado. El central del Manchester United completa una cantidad de pases tanto con zurda como con derecha a un toque que la Argentina ya empieza a desacomodar a sus rivales y a agilizar el armado de sus ataques desde atrás, izando la bandera del verdadero fútbol que le gusta a la gente. Claro, nada de eso acapararía tantos elogios si Julian o Lautaro no transformaran en gol las situaciones creadas ni si Dibu se hiciera cada partido más gigante, salvando las pocas difíciles que enfrenta como ante la novata Canada. Pero la garantía de buen fútbol que esta selección genera en los hinchas sigue dejando huellas partiendo desde la fluidez de sus defensores, guardianes y también armadores de jugadas. Como el mismísimo Romero cuando en el último amistoso asistió a Di Maria con una gambeta de zurda (su menos hábil) y pasó con derecha. Los héroes silenciosos que por algo juegan en los equipos más codiciados de la mejor liga del mundo. Martinez (por duplicado) y Romero, la triple frontera que no deja pasar a nadie, se viste de guerra, pero también inicia jugadas de gol para inflar la ilusión albiceleste.
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